martes, 3 de junio de 2014

El otro lado

Todos vivimos a la luz del día, con un sol que ilumina el camino hacia ninguna parte que emprendemos cada día de esto que llamamos vida, fichas en el trabajo, firmas el parte de asistencia, estas las horas que te tocan y comienzas el camino de vuelta, pasas el medio día y generalmente las tardes suelen ser una repetición diaria de los sucesos y así hasta que llega un periodo en que puedes descansar; esta vida física que vivimos, la rutina diaria que percibimos con nuestros sentidos; pero hay otro lado, un lugar en el que suelo pasar muchas horas, un lugar llamado el otro lado. Ese lugar en el que el alma de cada uno vive las veinticuatro horas del día, un lugar que cada uno tiene hecho un prototipo; ahora contare un poco como es ese otro lugar para mi.

Ese lugar esta situado en una playa, me encanta el sonido de las olas golpeando con su espuma la orilla de la playa, la brisa marina soplando y acariciándome el rostro con las manos mas aterciopeladas que jamas me tocaran. En esa playa siempre es de noche, el ambiente nocturno de la playa invita a la soledad y a la reflexión, es mi pequeño paraíso privado en mi mente. Podría caminar para buscar a alguien mas allí, pero si encontrara a alguien se perdería toda la magia del lugar; magia que reside en la nula acción del hombre en ese lugar, una playa en la que solo se ve arena y mar, en la que la brisa trae los mejores olores del mar y en donde siempre hace un poco de frío, porque en el otro lugar la soledad invita a la reflexión y al pensamiento; lo que trae soledad y tal vez un exceso de frialdad en muchas ocasiones. La playa no esta en plena oscuridad, pues en lugar de estar iluminada por focos artificiales que maltratan a la espectacular ambientación natural, las estrellas iluminan los granos de arena que hay a mi alrededor con su brillo. Hay veces que me gustaría perderme en el paraíso natural de mi cerebro, estar una temporada en el otro lado y descansar de todo, pero cuando pasas tanto tiempo en el otro lado como yo, estar a la luz del sol del día es una pequeña condena de muerte diaria. Si nunca has construido tu propio paraíso y te has recluido ahí para evadirte de tu vida no entenderás esta entrada, y seria mejor que nunca la entendieras.

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