domingo, 26 de julio de 2015

Cuando el se acordó de ella

Sentado en el escalón del que, en su día, fue el bar con mejores conciertos en directo de la ciudad, recuerdo una frase que solía decirme: ''los mejores momentos de la vida se viven con los ojos cerrados''. En ese momento decidí cerrar los ojos. Al poco de cerrarlos volví a aquella época, más concretamente a un día muy especial. Estaba en ese mismo escalón sentado con un botellín en la mano cuando vi a un amigo que aparecía como por arte de magia; me levanté y camine unos pocos pasos hasta que tropezaste conmigo, ibas distraída mirando tu móvil angustiada porque, como me contaste después, tu amiga se retrasaba y no querías entrar al concierto de aquella noche sola. En el momento en que nos miramos se empezó a escuchar desde dentro del bar una intro de batería muy conocida, después comenzó a sonar el punteo de la canción; ambas cosas eran muy fáciles de identificar, entonces empezó a sonar la letra yo me empecé a preguntar si aquel sería tu color natural de mejillas o estarías avergonzada por haber chocado conmigo, si habías venido al concierto o simplemente estabas de paso por la puerta del bar, pero sobre todo me preguntaba si sentirías la misma electricidad por tu cuerpo que recorría el mio en ese momento.

Recordé otro momento, unos años después saliste del bar llorando porque el idiota de turno del que te habías enamorado elegía a otra en lugar de a ti; entonces me acerqué a ti y te lleve a un callejón que, con los años y las veces que habíamos ido allí, habíamos convertido en nuestro. Comenzaste a hablarme sobre lo genial que era aquel chico, lo guapo y bueno que era; pero yo podía ver que no era así, que ese tipo podía ser guapo, pero era un autentico capullo, otro mas para tu lista le dije; a cualquier otra persona ese comentario le hubiese sentado mal, pero ella no era otra cualquier persona y sabia que ese comentario la haría sonreír. Me miró con dos lágrimas cayendo por sus mejillas, pero con una sonrisa que hacía ver que lo peor había pasado; empezó a reír y me dijo que yo tampoco sabia elegir muy bien a quién querer. Ese comentario también hubiese ofendido a cualquiera, pero para mí era imposible enfadarme con ella.

Unos años después, el bar comenzó su declive, los bares de alrededor ofrecían otro tipo de música, otro tipo de diversiones, y los pocos que no emigramos no fuimos suficientes como para que ese bar aguantase; la noche que anunciaron que seria la última volvieron unos cuantos clásicos, le dijimos al dueño que no se preocupase, que con los que estábamos y los que venían podríamos hacer una noche muy buena; pero no nos tomó en serio, decidió intentar hacer caja para esa última noche, la noche que ella volvía después de irse a trabajar al extranjero. Contrató a un grupo de críos que tocaban una música que gustaba a la mayoría, y por ese motivo la noche del cierre del bar fue un fracaso. Los clásicos como yo nos sentimos traicionados, los nuevos críos de la calle trajeron a solo tres o cuatro fans. Cuando el dueño vió el fracaso absoluto de su idea, nos dejó paso a los clásicos. Entro todos nos encargamos de poner grandes éxitos que siempre habían sonado en aquel bar; canciones como Song 2, Chop Suey!, Smells like teen Spirit entre un largo etcétera resonaron en lo que quedó de noche.

Hoy es la reapertura, después de varios años del cierre de aquel bar; pero nada es igual. Ella estaría en el extranjero con algún marido, algún hijo y puede que una mascota, o puede que estuviera en el extranjero sola deseando que alguien la acompañase en aquellos momentos, puede que esté pensando en la cantidad de veces que pudo tener a uno de esos chicos que todas quieren tener, pero que luego suelen rechazar. Dentro suena una rock moderno que creo que nunca entenderé, porque, en el fondo de mi alma, sigo siendo un chico de los 90 con alma de los 60.

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