Imagina que paseas por un bosque, llevas un grupo grande de personas que, durante el viaje, os protegéis; pero entonces comienzan las ambiciones, se comienza a colocar por encima del grupo y se van distanciando. Sabes que están ahí, pero te cuesta verlos, hablarles o sentirlos; hasta que se alejan, los pierdes de vista, ya no los buscas pero ellos a ti tampoco, simplemente no están. El grupo se reduce, algunos se marchan por voluntad propia, otros se alejan por peleas, otros permanecen siempre. El bosque se traga a mucha gente y se pierden en una espiral de buenos y malos momentos; pero al final siempre te quedas con los que son mas numerosos. Después de un tiempo el grupo se reduce por la gente que se va y la que se queda, aparece gente nueva y todo va cambiando; el bosque a veces se hace mas claro o mas oscuro, pero nunca llegas a saber si es de día o de noche; tomas decisiones que traen consecuencias y que debes afrontar tarde o temprano, la vida te pone a prueba y de ti dependes si la superas o no. El camino en el bosque va cambia y la compañía también; y aunque no lo veas eso también te cambia a ti. Siempre hay elecciones, siempre hay diferentes caminos y alternativas, el bosque nunca se acaba; porque el bosque esta dentro de un acantilado, todas sus salidas son una gran caída de la que no se puede sobrevivir; la decisión es como se quiere vivir en el bosque.
Lo mejor de la vida no esta en el camino que quieras recorrer; sino en como quieres recorrer ese camino.

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