Después de un regalazo que me ha hecho mi padre (un libro de cuentos de Edgar Allan Poe, mi autor favorito) he acordado un pequeño relato hecho por mi inspirado en uno de sus relatos, aquí os lo dejo:
Una noche a mi ventana vino un cuervo; era extraño pues no los había visto nunca tan cerca del centro de mi ciudad. Me miro con unos ojos extraños. Me acerque con la silla y cuando estuve a punto de acercarle la mano comenzó a hablar:
-¿Eres feliz?
-Claro. Comente extraña ante la pregunta; ya que si fuese un cuervo y tuviese la capacidad de hablar esa no seria mi forma de usarlo.
-Viendo a la humanidad me resulta extraño; os asesináis en nombre de seres que vosotros mismo inventáis, os hacéis el mal entre vosotros sin ningún motivo aparente, creáis cosas para mataros no solo a vosotros sino a todo ser vivo que habite la tierra, contamináis vuestro hogares y aun asi podéis ser felices.
-No todos los seres humanos somos asi; hay gente que ayuda a los demás en nombre de esos seres que creamos, también hay personas que hacen el bien sin saber a quien, hacen el bien por hacer, también hay gente que; no solo crea cosas para ayudar tanto a otras personas como a animales, sino que lucha para evitar las muertes de otras personas y la contaminación del planeta, y pese a no lograrlo son felices.
El cuervo me miraba extrañado, entendía lo que le explicaba y tal vez le mostrase un punto de vista que no había mirado; entonces voló hasta el respaldo de mi silla, observo la ventana al lado de mi cabeza.
-Bonita noche, es extraño que desde el centro de la ciudad se vean las estrellas
-Ya sabes que esta ciudad es especial; es mi ciudad.
Volvió al alfeizar y me volvió a mirar; pero esta vez sus ojos cambiaron.
-A lo largo de tu vida has cometido errores y has hecho daño a mucha gente.
-Si, todo el mundo se equivoca, pero si hice daño no fue intencionadamente; pero cometer errores no te hace infeliz. Lo que te hace infeliz es traicionarte a ti mismo, dejar de ser quien eres por los demás.
El cuervo se giro y miro a los edificios cercarnos; me pidió que me acercara y los observara con el. Todo estaba en llama; incluso el edificio en el que estaba con el cuervo.
-Todo esta en llamas- dijo el cuervo.
-A veces hay que quemar todo para volver a ser feliz.
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