lunes, 11 de mayo de 2015

Diferentes tonos de vida

Todos somos dos yoes; un primero que se muestra a los demás, que vive en un mundo luminoso y que se relaciona con los demás, siente emociones artísticas, vive buenos y malos momentos rodeados de amigos y enemigos, o que se esconde en la luz para relacionarse con un selecto grupo de personas a las que el mismo elige dependiendo de un criterio tan particular como cada uno quiera poner; un yo que intenta sacar la mejor de cada uno, ser bueno con todos los que pueda y sacar lo mejor de sí mismo, aunque haya veces que no lo consiga porque no pueda, o bien porque no le dejen sacarlo.

El otro yo vive entre las sombras de cada alma, contiene los miedos, envidias, cóleras y complejos de cada uno; es un yo que ve la vida de una forma distinta a la de todos los demás y al ideal de vida que cada sociedad pretende que lleve sus ciudadanos, un yo que es egoísta, engreído, violento, rencoroso y paranoico. Un yo que contiene todo lo malo de cada ser; su visión suele ser la de ser victima de todo y culpable de nada, buscando el beneficio propio y la propia supervivencia.

El cuerpo y mente de cada uno no es mas que un campo de batalla en el que luchan estos dos seres, pero cada persona tiene la capacidad de condicionar la batalla para uno u otro bando; cada elección es una batalla entre ambos seres.

Ambos yoes buscan el bien para sí mismo, lo único que cambia es la forma de conseguirlo que tiene cada uno; es elección particular elegir elementos de cada uno para construir una personalidad; pero conviene recordar que no hay luz sin oscuridad, ni oscuridad sin algo de luz.

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