jueves, 18 de junio de 2015

Nadie puede saber

Era una calurosa tarde de verano; el sol brillaba, el cielo era de un azul tan intenso como el mar limpio. Miraba por la ventana mientras entraba el aire fresco tumbado en la cama; las gaviotas graznaban dando vueltas al hotel que había frente al puerto, había mucha gente en la playa, unos leían distraídos, como pequeñas islas en medio de un océano de personas que ocupaban la playa, otros se reunían en grupos riendo y charlando, una pareja paseaba por la orilla cogidos de la mano y un grupo de niños jugaban a tirarse el balón dentro del agua.

 -¿Piensas levantarte hoy?

 Tu voz de pilló distraído, ni me había dado cuenta de que habías entrado en mi dormitorio; llevabas una de mis camisetas, te quedaba tan grande que un hombro te quedaba al aire y apenas se te veían las piernas, cosa que me encantaba.

-Bueno, la verdad es que estando aquí tirado en la cama se está bastante bien.

-¿Recuerdas que te dije que tenemos que hablar?

Si, lo recordaba. Y las verdad es que me imaginaba para que quería hablar, hacia semanas que la notaba distraída, distante; supongo que las cosas tienen un principio y un final; la diferencia es que el final que yo esperaba estaba un poco mas lejos del que quería ella, pero en la vida unos tienen los que quieren y otros no.

-Creo que no es necesario que hablemos porque ambos sabemos sobre que quieres hablar.

Bajó la mirada y confirmó mis sospechas.

-¿Quieres que ponga música?

Sonará extraño, pero aquella era la forma que teníamos de abstraernos juntos, poníamos una canción y cada unos se callaba y pensaba, pero siempre juntos.

-¿Quieres quedarte conmigo?

Ella se giró, puso un disco en la antigua radio y se giró hacia la puerta; recogió y se puso su ropa, esa sería la última vez que la vería vestirte, la última vez que vería esas bragas de encaje que tanto me gustaban, la última vez que vería su espalda desnuda mientras se ponía el sujetador. En la radio comenzó a sonar Oasis, pero empezó a pasar canciones como si estuviera buscando una. Sonreí por la ironía de la canción. Ella se giró y me mandó un beso en el aire; yo la miré con tristeza y la llamé cuando comenzó a sonar el estribillo


Stand by me, nobody knows the way it´s gonna be
Stand by me, nobody knows the way it´s gonna be
Stand by me, nobody knows the way it´s gonna be
Stand by me, nobody knows.

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