lunes, 2 de diciembre de 2013

El alma y el cielo

Las puertas del cielo se cerraron, mis alas se rompieron y yo caí en esta ciudad; una ciudad que no da amor a nadie y que apenas puede albergar mi alma; vago por ella gritando a personas que tienen tapones y no oyen nada, gritando a personas que llevan tapones porque no quieren oír nada. Hay vida mas allá de cada uno, hay almas que se expanden entre nosotros sin que las veamos, cada uno tiene habilidades y características que nos hacen únicos. Pero muchos no se interesan, muchos simplemente pasan de conocer a gente, muchos se ponen tapones y vendas con estereotipos para no tener que conocer, muchos simplemente pasan. Llega un punto en que, por muchas intenciones y ganas que tengas de conocer a alguien, el ilusionado chiquillo se cansa de que no le hagan caso. Mi alma esta presa en una ciudad de la que no puedo escapar por mis alas rotas; porque la infancia es la época en que se puede experimentar mas felicidad y la que menos recuerda el ser humano; un niño es capaz de superar cualquier cosa que le suceda y no lo mate; cosas que a un adulto le cuesta mas superar si lo hace. Pero llega un punto en el crecimiento que se rompen las alas y se cae; quedando atrapado en el lugar en donde cae, en mi caso una pequeña ciudad que no es capaz de albergar mi alma; ya que ella sueña con escapar de aquí en busca de otras tierras. Quiero viajar a cuarenta sitios distintos, vivir en muchísimos lugares, ver las maravillas del mundo con mis propios ojos; pero a veces hace falta que la vida te mande un pequeño mensaje para hacerte ver que mereces ser salvado y que tus alas vuelvan a conseguir un poco de fuerza. Yo me he puesto unos auriculares con mis canciones para estar a mi rollo, pero escucho cuando alguien se interesa en hablarme

No hay comentarios:

Publicar un comentario