Y cuando acabó aquel Agosto sin fin, volví a mi blog a escribir.
Hacía tiempo que no me pasaba por aquí, hay algunas telarañas y ese sofá en el que suelo sentar a mi corazón y mi mente para que tengan una de esas conversaciones que plasmo en este sitio está con un poco de polvo. Supongo que los exámenes, o el estar con mis colegas o el simple hecho de ser verano ha propiciado que durante un mes no publique por aquí.
El otro día entré en una tienda de ropa, una de esas con camisetas con escote para chicos (que faltará por verse en este mundo) y estuve mirando ropa. Encontré unos pantalones vaqueros cortos que me gustaron bastante; pero pasó algo a lo que estoy acostumbrado, la talla más grande que encontré me cabía, pero no me cerraba; vamos que parecía un lomo embutido. Que las tallas están bajando y sean cada vez menos saludables no es una novedad (de hecho mi anterior entrada iba sobre eso), pero lo peor de todo fue cuando fui al chico encargado de la ropa de la tienda y le pregunté si tenía una talla más grande. Cogió el pantalón y dijo ''lo siento, pero esta es la talla más grande que trabajamos'' y se giró con una sonrisa en sus labios para seguir con sus tareas. En ese momento me sentí bastante mal, pero no fue algo que no se me pasará en un par de horas. Pero entonces me dio por pensar en esos chicos de trece o catorce años, esos chicos que, como pasé yo, tienen que vivir siendo discriminados por ser diferentes (en mi caso a parte de gordito escuchaba heavy metal y jugaba a a play, vaya pecados) sino que también son bombardeados por estereotipos que no cumplen porque no pueden; muchos cambian para adaptarse a los demás y son considerados como los que han hecho un esfuerzo. Pero muchas veces pienso ¿Si en tus venas corre el veneno del rock o cualquier otro género que no entre en el gusto de los demás debes hacer un esfuerzo para adaptarte?¿La sociedad y las películas americanas (sobre todo las últimas) no enseñan que cada uno debe seguir su camino y desarrollarse tal como es? El fin de todo esto es desarrollar una conclusión a la que he llegado; la sociedad dice unos valores y demuestra otros, marca unas normas que ella misma no respeta; y todo lo que sea diferente simplemente debe ser apartado y desprestigiado. Hace algunos años que no digo la verdad ¿para qué si el mundo no la necesita?
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