lunes, 12 de octubre de 2015

El Otoño

Dentro de poco llegará el otoño ¿es eso malo?¿Debería estar triste? Para nada; la naturaleza del verano hace que nazca entre las flores y la alegría de la primavera para marchitarse y caer mientras se vuelve amarillo en otoño. Ella siempre decía que le daba miedo el cielo porque mientras estaba en el mar no sabia distinguir si estaba de pie o volando; eso la hacia tan dulce. Ahora en otoño la gente abandona la playa, abandona el mar para poder ir a sus residencias en tierra y resguardarse del frío que trae el invierno, que se acerca lentamente. Pero yo no. De hecho, creo que ahora iré a la playa más incluso que en verano; iré para ver al mar enfadarse porque todo el mundo lo abandona y le pega fuerte a las rocas para intentar llegar hasta las personas que tanto lo querían en verano, pero quedará en una lucha desesperada por atravesar la tierra que tiene muy difícil ganar, al menos en la zona en donde vivo. Otro síntoma del otoño, o del fin del verano, es esa lluvia seca de hojas amarillas que caen de los arboles, como el tiempo que corresponde a cada año cuando va muriendo y dejando paso al año siguiente. No hay que lamentarse de la muerte de un año, sino de lo que no hayamos hecho durante el año.

Muchos veis en el otoño el fin del verano, la muerte de la juventud de un año que empieza a madurar a pasos de gigante, pero yo lo veo como una nueva etapa que demuestra que todo cambia, que todo fluye, que todo empieza o acaba; porque no podríamos valorar un verano sin un invierno, porque son etapas que hay que pasar; clasificamos las cosas en buenas o malas según nuestro punto de vista, según nos venga mejor o peor; ¿por qué el gris o el negro son colores tristes?¿ Por qué el azul y el rojo son colores de tranquilidad y energía? Porque cada uno lo elije así; es verdad que hay estudios psicológicos sobre el tema, que muchos dirán ''la ciencia no dice eso'', pero yo les digo que la ciencia no siempre es acertada, que muchas veces se equivoca y evoluciona y que, tal vez en unos años, puede que saquen otros estudios que demuestren que estos resultados son erróneos.

Hoy en lo poco que lleva el día despierto en Fuengirola puede decirse que es uno de esos días de nubes y claros, como aquel disco en acústico de La Fuga; pero aunque fuese un día de lluvia intensa o de nubes grises cubriendo el cielo no sería un día para quedarse en casa con cara triste porque no se pude ver el sol, sino para salir a la calle y disfrutar de una brisa fría en la cara, de ver al mar peleando con las rocas, de ver a personas moviéndose en diferentes direcciones, de caminar a la deriva por la calles de tu ciudad con música acariciando tus oídos, de pensar que en estos días no se está tan mal, que este gris no es el final.

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